buena mesa frente al mar

Cáncer y digestión

¿Se nos complica la digestión durante un cáncer?

Es bien conocido que tener cáncer complica la digestión. Por una parte, el tumor o los tumores quitan apetito y energía y por otra, los tratamientos son duros, dañan el tubo digestivo y matan las células endoteliales del aparato digestivo.

El tumor quita el apetito y quita la energía

El tumor es gran consumidor de energía, por eso, nos encontramos cansados y sin ganas de hacer nada. Según el tipo de cáncer, se notará más o menos. Por ejemplo, un cáncer de pulmón tiene un coste energético muy alto. ¿Qué significa esto? Lo que consumimos de alimentos nos da energía. Esta energía se reparte entre todos los órganos según sus necesidades. Pero el tumor es goloso y utiliza esa energía para su propio desarrollo, confiscándola a nuestros órganos. Esto se traducirá en cansancio, pérdida de apetito, pérdida de peso como consecuencia.

Los tratamientos también nos atacan!

Los distintos tratamientos son agresivos y es su objetivo! Pero de paso, matan células de vida corta (por eso, perdemos el vello y el pelo). Otras células de vida corta son las que tapizan el interior de nuestro tubo digestivo, desde la boca hasta el ano. Aparecen entonces llagas en la boca, nos duele el esófago, el estómago, incluso podemos vomitar, sufrimos estreñimiento o diarreas. Si tenemos cáncer de cuello-cabeza (faringe, tiroides, gliomas..) perdemos el apetito por el tratamiento localizado, no podemos tragar correctamente, perdemos el gusto. Pero no nos quedemos con este cuadro tan negro, porque existen soluciones. A veces muy sencillas.

Nuestras respuestas frente a esos dos problemas: resistir y proteger.

  1. Resistir a la pérdida de apetito.

    Si, pero con cabeza. Pequeñas cantidades, alimentos saludables, eliminación de los alimentos procesados, dulces, picantes y pro-inflamatorios.

  2. Proteger nuestras células.

    Con una buena alimentación y con una suplementación de circunstancia. Ojo con la suplementación, no todo vale, y aunque una planta sea muy buena para eso o lo otro, según nuestro cáncer, no será indicada. La información en internet, no nos olvidemos nunca, es generalista. Lo mismo pasa con los libros. Nos dan una idea muy buena de lo que conviene y no conviene hacer. Pero en una patología tan seria como la oncología, se debe aplicar ante todo un criterio de personalización.

Valorar el estado nutricional

Valorar el estado nutricional y la alimentación es fundamental ANTES de empezar cualquier tratamiento. Cada vez más, los oncólogos reenvían a sus pacientes a un nutricionista, nada más comunicarles el diagnóstico. De proceder así, se puede empezar una nutriterapia protectiva y anticipar los problemas derivados de los tratamientos y del propio tumor.