Comenzar a establecer hábitos saludables

Comenzar a establecer hábitos saludables II

En el anterior post comentamos que el primer paso ineludible para cambiar de hábitos es la toma de conciencia sobre aquello que quieres cambiar. Es decir, conocer a fondo qué es lo que haces que no te beneficia. Si quieres comenzar a establecer hábitos saludables es porque los que tienes no lo son tanto y te están empezando a generar problemas.

Pero no se trata aquí de echarte sermones ni de hacerte caer en la culpabilidad, ni de entrar en interminables e infructuosas disertaciones sobre porqué sigues haciendo cosas que perjudican tu salud. Ya estás en el punto en que sabes, porque lo has escuchado y te lo has dicho mil veces a ti mismo/a la importancia de llevar una buena alimentación, de hacer ejercicio, de descansar bien, de controlar el “estrés” y de dejar de hacer todas esas cosas que no te sientan bien (beber, fumar, atiborrarte con comida basura o lo que sea…). Pero una cosa es saberlo y otra llevarlo a cabo. Eso no es tan sencillo ¿verdad? Hasta puede que lo hayas intentado y hayas fracasado. Que sepas que no eres el único. Bienvenido al club humano.

Voy a intentar ofrecerte algunas pequeñas pautas que te pueden ayudar a implementar buenos hábitos.

  1. Ojo con el “boicoteador de la mente”: si realmente estás en el punto en que quieres establecer hábitos saludables olvídate del “mañana empiezo”. Mañana no llega nunca (te lo dice una reina de la procrastinación). No esperes a tener motivación y “fuerza de voluntad”. La motivación y fuerza de voluntad no caen un día del cielo. Las construyes tú.

2.Ojo igualmente con el “dictador de la mente”: Si te atas demasiado corto, luego te vas a desmadrar. Y además con razón. Es legítimo querer escapar de ese personaje “tirano hiper-controlador” que pretende que te comas una hoja de lechuga y una manzana y que encima pongas buena cara. No funciona así. Eso es como querer enseñar a un niño gritándole y regañándole.

Lidiar con estos dos “personajillos” (que pueden actuar por separado o en algunos casos alternándose), puede ser difícil.  Quizá llevan contándote sus historias durante años y no basta con leer sobre ellos en un artículo de un blog. Para quitarles poder, en estos casos, puede ayudar un proceso de psicoterapia.

  1. Empieza con una sola cosa. La entrada del año viene acompañada de la típica lista de buenos propósitos: voy a dejar de fumar, voy a comer 5 raciones de fruta y verdura al día, voy a apuntarme al gimnasio, voy a…Por muy motivado que estés es demasiado. Te vas a desinflar.
  2. Se preciso/a. Cuanto más concretes, mejor. No es lo mismo proponerse “hacer ejercicio” que proponerse: salir a correr todos los días 20 minutos después del trabajo. Estable un plan claro y específico que pueda llegar a transformarse en una rutina: define qué vas a hacer, cuando, qué necesitas, cuanto tiempo te va a llevar.
  3. Recompénsate. Por supuesto salir a correr 20 minutos después del trabajo puede conllevar una recompensa “intrínseca”: generas endorfinas, tu cuerpo se siente mejor, tu cabeza se despeja…Pero las recompensas “extrínsecas” también te pueden ayudar. Recuerdo que una temporada mi pareja y yo bebíamos dos botellines de cerveza a diario (uno al mediodía y otro por la noche). Aunque ese consumo está lejos del alcoholismo, nos apetecía reducirlo y beber solo los fines de semana. Para motivarnos, decidimos que íbamos a poner el dinero que nos hubiéramos gastado en la cerveza en una hucha y al final de la semana lo gastaríamos el algo que nos gustara (el dinero que ahorrábamos nos daba, por ejemplo, para ir al cine, que nos encanta).

Es mi deseo que estas pequeñas pautas, aunque simples te puedan ayudar a empezar a establecer buenos hábitos. Quien más te va a ayudar eres tú mismo/a, tus ganas y tu determinación, porque te mereces cuidarte y estar bien.