Con cáncer, ¿Cómo me puede ayudar mi familia?

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Ya tienes el diagnóstico, todavía te falta asimilarlo, comunicarlo a tus seres queridos.
Y organizarte, con las sesiones de tratamiento, las idas y vueltas al hospital, y poco a poco con el cansancio y la sensación de ya no poder controlar tu vida.

Obviamente, es un golpe que sufre todo tu entorno. Cada uno va a querer demostrarte su cariño, sea llamándote o visitándote. Cada llamada, cada visita se saldará con un “cualquier cosa que necesites, me lo dices, vale?”.Mientras tanto, tu sigues intentando guardar un ritmo “normal”, en el que insertas tu tratamiento.

Justamente, lo que necesitas no es cualquier cosa, sino ayuda. El cáncer es una enfermedad que nos obliga a aprender a pedir, a ser humildes. Ya no tenemos tanta fuerza para apañarnoslas sol@. Es hora de ver como te puede ayudar tu círculo de familiares y amigos.

Vas a necesitar nutrirte de verdad, eso requiere cocinar, preparar platos para cuando vuelves del hospital, comprar alimentos de calidad, fregar y ordenar la cocina. No es una tarea complicada pero quita energía, y es concretamente lo que tienes que ahorrar.
Dependiendo del tipo de cáncer que tienes, tu comida ha de ser nutritiva, muy completa pero fácil de digerir. Recuerda que la digestión también quita energía.
Entérate primero de lo que te conviene a ti personalmente, no somos iguales y reaccionamos a la comida de forma distinta, pide consejo sobre como cocinar con alimentos nutritivos pero no pesados.
Los platos pesados de legumbres con chorizo y buen aceite son apetitosos pero muy costosos a nivel digestivo. Lo mismo pasa con la tortilla de patata frita y todos los fritos, con las carnes chamuscadas, los dulces y más cosas. Es conveniente entonces que tengas recetas preparadas, adaptadas a tu problemática. Y pide a tus familiares y amigos que cada uno te prepare un plato, según la receta que te conviene. Puedes congelarlos, esto te quitará la parte complicada de la logística. Solo te hará falta sacarlo con antelación.

Esto te parecerá engorroso, igualmente no te atreverás a pedirlo. Por eso, déjame que te cuente: durante mi leucemia, estuve ingresada en una habitación estéríl durante tres meses, a casi cien kilómetros de mi casa. Durante todo este tiempo, organice con mis amigos la comida y además la entrega en el hospital. Estoy mu agradecida a todos mis amigos por el esfuerzo que supuso para ellos. Pero ellos se ofrecieron siempre con tanto cariño que aprendí a pedir ayuda.

Para averiguar lo que te conviene, ya sabes, estoy a tu disposición, no dudes en invertir en tu plato, te aportará energía y fuerza para enfrentarte a tu tratamiento, y te permitirá pedir ayuda de forma clara y sencilla.

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