sistema endocrino

Esta semana, nos hablan en directo nuestras hormonas

 

¡Hola! Somos tus hormonas, tus desconocidas hormonas, las mensajeras de tu cuerpo.

¿Quieres que te contemos lo que hacemos, nosotras tus hormonas, en tu cuerpo y porque somos tan importantes? Míranos a la cara, en la foto. Así somos. Nada poéticas, más bien concretas. Somos tus mensajeras. De todo. Las carteras de tu cuerpo. Si sientes frío, calor, si tienes hambre, si no quieres más, si te enamoras o si te repele el vecino, de todo, si si, de todo, somos responsables nosotras.

Nos produces tú, gracias a una maquinaria compleja dentro de tu cuerpo. Somos un batallón impresionante y nuestro delicado equilibrio depende en su gran mayoría de como nos vas a construir. 

Mira, te presentamos a la mandona de la pandilla: la insulina. Recientemente, han descubierto que cuando se sube a la chepa tuya, provoca un caos inimaginable. ¿Qué? ¿Qué significa esto? Pues, que ella o mejor dicho su productor el páncreas, decide producirla más, e inunda tu cuerpo. Claro, pese a las protestas, satura tus canales. Te vuelves resistente a ella. A consecuencia, empieza a desordenar el trabajo de las demás hormonas q. Se debilitan tus productores hormonales, la tiroides, las glándulas suprarrenales, etc. 

¿Cómo se manifiestan estos desequilibrios? empiezas a engordar, tienes exageradas reacciones al «ambiente», frío o calor, ansiedad, hambre… o adelgazas espectacularmente. Si eres mujer, empiezas a tener problemas con la regla, se disparan los niveles estrogénicos. Y no te creas que por ser hombre, no te pasará nada: también tendrás desequilibrios hormonales, te crecerá la barriga, puedes llegar a tener pechos, tu próstata empezará a ensancharse. Aparte de la misma ansiedad, frío, calor, hambre etc.

Vale, ya que has visto de lo que somos capaces, me dirás: ¿Y qué hacemos? ¿Cómo ponemos orden a todo esto?

Te lo imaginas: la que escribe es nutricionista. Con que lo primero que te dirá será: «mira tu plato». Pues sí. Porque de como comes depende que nosotras tus hormonas sigamos dándote el servicio correcto. Obviamente, la mandona Insulina tiene que volver a su sitio. ¿Sabes cómo? Reduciendo los azúcares. Ella es responsable de modular el nivel de glucosa en sangre. Cuanto más glucosa hay, más se dispara ella.

¡Ah! un consejo, si en tus analíticas te sale la glucosa alta, ¡ponte ya! Porque cuando tu glucosa en sangre está alta, significa que tus células ya no pueden más ni con la glucosa ni con la insulina. Ya estás en estado de resistencia a la insulina. ¿Es grave? No, en la mayoría de los casos, pero requiere atención. Dependiendo de tu capital genético, podrías abrir la puerta a una diabetes. Y la diabetes es una enfermedad mala, mala, mala. No te creas que con un poco de metformina (medicamente para la diabetes) arreglas el problema, es mucho más complejo que esto.

Así que, palabra de Hormona con Mayúscula, cuida tu ingesta de azúcares.

Los azúcares se llaman también hidratos de carbono o carbohidratos, son presentes en toda nuestra alimentación. A veces escondidos: en una salsa de tomate, en el jamón york, bajo forma de dextrosa, en las salsas, en las bebidas, incluso los zumos llamados naturales. Lee las etiquetas y si ves palabras que terminan en «osa», son azucares. Frena. 

Para que fluyamos divinamente en tu cuerpo, necesitamos también ácidos grasos poli-insaturados. ¿Eso, qué es? Pues para hacerlo sencillo, son grasas. Si, ya lo sé: siempre dicen que hay que evitar las grasas, que la salud cardiovascular lo pide, etc. Pero de nuevo, no somos tan ingenuas. Nosotras circulamos y actuamos con los ácidos grasos. A modo porta-avión, si te quieres imaginar. Sin ellos, nos encontramos libres. Y, jeje, hacemos lo que nos da la gana. Si nos descontrolamos podemos contribuir a cosas que ni te imaginas, desde granos en la cara hasta cáncer. ¡Somos la leche! 

A ver: ácidos grasos poli-insaturados: las semillas tienen muchos, los frutos secos, el pescado (y no solo el azul, en vía de extinción desde que se ha puesto de moda). Decídete a ponerlas en tus platos a diario. 

¿Más cosas? ¿Qué te parece si empezamos con esto? No parece nada, pero ya tienes mucho trabajo para empezar a restablecer nuestro equilibrio. ¿No sabes por donde empezar? Llama a nuestra portavoz. Es super competente y sabrá dirigirte sin sufrimiento.

Nosotras tus hormonas te indicaremos si vas por buen camino. ¡Confía y actúa!