Comenzar a establecer hábitos saludables

Comenzar a establecer hábitos saludables implica salir del automatismo. Un hábito es una rutina tan aprendida que se realizada de forma automática y ese es precisamente su principal poder, que  son procesos automatizados, que realizamos de forma inconsciente, por la simple fuerza de la repetición. Algunas de nuestras conductas, pensamientos, creencias y actitudes, han llegado a convertirse en rutinas mecánicas a fuerza de repetirlas. En términos psicológicos, se han convertido en aprendizajes condicionados, que aplicamos por inercia, pues los hemos aprendido tan bien, que nos cuesta un gran esfuerzo no dejarnos arrastrar por ellos, incluso aunque sepamos que algunas de ellos no nos hacen ningún bien. Así, seguimos fumando una cajetilla de cigarrillos al día, o nos hinchamos a comer grasas y dulces, aunque tengamos sobrepeso o diabetes y sepamos que tenemos que cuidar nuestra salud.

Cuando repetimos algo muchas veces se crea una marca duradera en nuestro cerebro, un camino neuronal que indica “por aquí”. Por supuesto estos caminos pueden ser estupendos. A algunas personas no les cuesta esfuerzo hacer ejercicio o practicar un instrumento, puesto que ya han establecido esos hábitos y “se lo pide el cuerpo”.  Pero qué pasa con los hábitos no tan buenos, esos que queremos cambiar pero que se pegan como lapas… Establecer hábitos saludables no es fácil. ¿conoces a alguien que haya intentado dejar de fumar y que lo haya vuelto a coger, a veces incluso meses o años después del intento? Cambiar un hábito no es nada fácil.

Los hábitos son fuerzas poderosas, si no que le pregunten al viejo Jaim.

El viejo alquimista Jaim se había pasado toda su vida buscando la piedra filosofal. Según la leyenda el poseedor de dicho tesoro lograría convertir los viles metales en oro, y, lo que para Jaim era aún más importante, lograría alcanzar la sabiduría y la bondad, pues la piedra filosofal poseía el poder de transmutar en virtuoso y puro aquello que una vez fue burdo y grosero.

Cuando estaba llegando al final de sus días el viejo Jaim tuvo un golpe de suerte y en un antiguo manuscrito polvoriento y olvidado encontró la respuesta a sus anhelos. La piedra filosofal se hallaba en el Mar Negro, al alcance de cualquiera que tuviera la suficiente paciencia y perseverancia para encontrarla, ya que era prácticamente indistinguible de las miríadas de piedrecillas que la rodeaban, excepto en un detalle. El resto de las piedras eran frías al tacto, mientras que la piedra filosofal tenía un tacto cálido. Jaim, a pesar de estar viejo y cansado, pensó que merecía la pena hacer un último esfuerzo. Vendió todas las posesiones que tenía, hizo un atadillo con lo imprescindible y emprendió viaje hacia el Mar Negro.

Una vez allí inició su búsqueda de la piedra filosofal. Tomaba una piedra, fría al tacto, la arrojaba al Mar negro, tomaba otra piedra, fría al tacto, la arrojaba al Mar Negro. Y así pasaron horas, días, semanas y meses.  Pero Jaim, con voluntad y perseverancia, proseguía en sus esfuerzos, tomando una piedra tras otra y arrojándolas al Mar Negro al ver que estaban frías al tacto. Por fin, un día Jaim encontró una piedra, aparentemente igual que las demás, excepto en un detalle: estaba caliente al tacto…Jaim tomó la piedra filosofal entre sus manos y…la arrojó al Mar negro:

¡La fuerza del hábito!

El pobre Jaim tenía la piedra filosofal entre sus manos, lo que había estado buscando tanto tiempo, pero la fuerza del hábito, el haber caído en el piloto automático le impidió darse cuenta hasta que ya era demasiado tarde.

Así que lo primero y más importante a la hora cambiar tus hábitos insanos y empezar a establecer hábitos saludables es la toma de conciencia. Es necesario poner atención para salir del automatismo y conocer lo máximo posible sobre tu hábito. Es como ponerse en la piel de un detective, que quisieras darte cuenta de todos los detalles… Pregúntate, sobre tu hábito. ¿para qué lo hago? ¿Qué intento conseguir o que intento evitar? ¿cómo se produce mí hábito? ¿dónde? ¿cuándo? ¿Qué pasa antes y después? ¿estoy con alguien o solo? ¿a veces aumenta? ¿disminuye? ¿De qué depende?…

La toma de conciencia es siempre el primer paso. Cuanto más conozcas sobre tu hábito, más sencillo será dar los siguientes pasos…Pero de ellos ya hablaremos en el siguiente artículo

CONTINUARÁ…