La nutrición en oncología

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“Estudios demuestran que el apoyo nutricional es el segundo factor de éxito de cualquier tratamiento anti-cáncer.”

Charles R. Drew, University of Medicine and Science, Los Angeles, USA

Ya tienes el diagnóstico, todavía te falta asimilarlo, comunicarlo a tus seres queridos.

Y organizarte, con las sesiones de tratamiento, las idas y vueltas al hospital, ypoco a poco con el cansancio y la sensación de ya no poder controlar tu vida.

Mil preguntas tienes en la cabeza y quizás una de ella es “Qué puedo y debo comer?”. La respuesta más común es “vida normal”, lo que siempre has comido.

Pero mi respuesta es no, y aquí encontrarás los motivos.

Primero, valoración nutricional y evaluación de la necesidad energética

El tumor, para crecer quita energía de las demás células.

Los tratamientos, los que sean, agotan porque atacan de manera violenta a las células. A veces, la diana es bastante precisa, pero a veces, arrastra con muchas células sanas. Y esto obliga tu cuerpo a aumentar la producción de nuevas células. Mucho trabajo le damos.

Pero no hay otra manera de proceder con el tumor. Si no podemos evitar la pérdida de energía, podemos no obstante paliarla un poco, proporcionando energía extra al cuerpo.

¿Cómo sabemos si lo necesitamos?

Hay indicadores físicos: cansancio generalizado, pérdida de peso, falta de aliento, pérdida de tono muscular, etc. Y también hay parámetros científicos en los que se apoyará la valoración nutricional.

Image par Quang Le de Pixabay

Primero, valoración nutricional y evaluación de la necesidad energética

alimentación saludable con frutas y verduras es la base de una nutrición correcta
Una manzana al día, el doctor fuera!


No todos los cánceres funcionan de la misma manera: un cáncer de pulmón es mucho más goloso que una leucemia, por ejemplo. Las circunstancias también son distintas: un cáncer de cuello y cabeza (nariz, faringe, cerebro) y su tratamiento dificultan la absorpción. Un sarcoma sinovial generará más problemas de movilidad y menos a nivel digestivo, aunque este factor depende en gran medida del tratamiento propuesto.

Segundo, adaptación de la dieta habitual con cambios

Es evidente que la dieta habitual no ha ayudado. Entonces, hay que cambiar la dieta. Se encuentra mucha información al respeto en internet, pero no tenemos que olvidarnos nunca de algo fundamental: somos únicos, cada uno reacciona con las herramientas propias. Y son distintas de una persona a la otra.


Por supuesto, hay grandes líneas ya marcadas y nos ceñiremos a ellas. Pero entre la valoración de la necesidad energética, las circunstancias personales y la propia genética, los matices son infinitos.

El tiempo cambia, la dieta se adapta

Cuando digo el tiempo cambia y la dieta se adapta, pienso en dos cosas: la meteorología, claro, pero también el periodo del tratamiento, en qué momento del tratamiento estamos: ¿Dentro de un ciclo? Tendré que aportar energía. ¿Entre dos ciclos? Aquí habrá que ayudar el cuerpo a limpiarse.

La meteorología no es tampoco ninguna tontería: una ensalada en pleno invierno puede parecer un alimento muy sano, pero nos enfría. Quien dice enfriar, dirá calentar: el cuerpo necesita mantener siempre la misma temperatura para poder funcionar. Y calentar requiere energía. La que es escasa justamente. En pleno verano, un cocido, ¡qué delicia! Pero según el mismo principio de mantenimiento de temperatura, el cuerpo pedirá energía para enfriarse. La misma que no se encuentra en abundancia.

De la misma manera que consultas al oncólogo, consulta un nutricionista

La consulta al oncólogo tratará del tumor, la consulta al nutricionista tratará de tu alimentación. No hay competición, sino sinergia. Comentar al oncólogo que trabajas igualmente con un nutricionista es fundamental, para que sepa que estás tomando cartas en el asunto. Porque este punto que dejo abierto para otro post es posiblemente el más importante: nadie vive tan bien en tu cuerpo como tú. No eres un muñequito a quien se le da biberones. Tú asumes un tratamiento y tú, solo tú, decides como quieres vivir.

Ánimo, el camino es duro, pero la recompensa es enorme, te lo digo por experiencia!

Infórmate

Nadie vive tan bien en tu cuerpo como tú. Tú asumes un tratamiento y tú, solo tú, decides como quieres vivir. Si quieres más información sobre el tratamiento nutricional:

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