globos de distintos colores que representan los glóbulos de la sangre

Tuve una leucemia y elegí vivir

Tuve leucemia y elegí vivir. Utilicé la nutrición como apoyo.

Siempre me ha interesado la nutrición. Con lógica, pensaba que si tragar una aspirina podía aliviar el dolor de cabeza, el contenido de mi plato tendría tanto sino más poder. Hoy en día además, mucho se publica sobre el tema: el soporte nutricional durante un tratamiento es el segundo factor de éxito de cualquier terapia. 

¿La nutrición no ayuda a evitar la leucemia?

Cuando me diagnosticaron la leucemia, se me cayó el mundo encima. ¿Cómo podía ser que cuidando tanto de mi alimentación, con la profesión que yo tengo, me tocase este destino? Vivir la enfermedad y superarla me ha permitido entender que no solo somos un tubo digestivo. Muchos factores intervienen en una enfermedad.

Y no, el plato por si solo no nos evitará tener un problema de salud. Pero lo que si es cierto es que ayudará mucho, no, ¡muchísimo! a superarlo. Yo tuve un trasplante de médula (de mi hermano, gracias Hermano). Para recibir la médula de mi hermano, hacia falta eliminar todas mis células madres con una quimio super agresiva. Antes de iniciar el ciclo, un chequeo completo: hígado, riñones, corazón, pulmones; revisión general de los 100.000 kms. Pues bien: yo tenía los órganos tan sanos que pude recibir un ciclo más rápido. Me recuperé y empecé a producir nuevos glóbulos blancos apenas once días después del trasplante (normalmente se estima que hay un periodo de 24 días). A partir de allí, ha sido todo para arriba, cada obstáculo se iba quitando del camino.

Claro, pensé que encontraría ayuda en mi plato…

Así que aproveché todos mis conocimientos para ayudarme a superar las duras pruebas del tratamiento. 

No fue fácil; cuando tienes un tratamiento pesado, seguir creyendo que la remolacha te va a facilitar el trabajo requiere mucha fe. No podemos observarnos por dentro, no podemos ver todos los movimientos celulares que se producen cuando comemos. Pero sí: se producen y son espectaculares.

​Y mi convicción era tal que salí de la leucemia. Después me esperaba una larga cuesta arriba, cuidando constantemente de lo que comía, según me sentía.

​La lección de la leucemia

La leucemia pasó a la historia. Pero dejó su trabajo hecho: una conciencia avivada de que lo que comemos hace de nosotros lo que somos.

La vida siempre busca lo mejor. A veces, su forma de expresar que no vamos por buen camino es brutal. Pero el mensaje es claro. Y él que lo quiere entender puede aprovechar para cambiar de rumbo, modificar hábitos. Será todo beneficio.