el hierro y sus efectos en el cuerpo

Yo, el hierro, la anemia y la hemocromatosis y sus funciones.

¡Yo, tu hierro, valgo más que el oro!

Si, a pesar de ser un oligoelemento en tu cuerpo, yo valgo más que el oro.

Soy imprescindible en tu cuerpo, sin mí, no respiras bien y pierdes tus músculos.

Ser oligoelemento no significa que no hago nada, todo lo contrario.

Verás, te voy a detallar mis buenas acciones para ti.

Yo, el hierro y mis amigas, tus proteínas

Lo primero y más importante que tienes que saber es que si circulo solo, soy tóxico. Necesito ir acompañado en mi viaje por tu cuerpo. Esto significa que tengo cuatro proteínas amigas que me dan la mano.

La primera es la hemoglobina.

Ella está presente en todos tus glóbulos rojos. 70 % de mi le sirve para transportar el oxigéno por todas partes. Sin mi, mi amiga hemoglobina muere, no existe. Una anécdota: ¿sabes que me debes el color rojo de tu sangre? ¡Qué pasión! Y si no me tienes en suficiente cantidad, tendrás anemia.

Mi segunda compañera se llama Mioglobina

Ella me lleva en tus músculos, me ayuda a quedarme en tus células musculares. Alli, solo existo en unos 6% . Ella es como un chofer intracelular, que aporta el oxígeno y mantiene el almacen en los músculos. ¡Pequeño pero eficaz!

Te presento otra colega muy buena: la transferrina.

También la llaman Siderofilina. Es un nombre bonito, ¿no te parece?

Ella nace en el hígado. Me transporta hacia la médula osea (esta sustancia que se encuentra en el interior de tus huesos). Allí me esperan tus “bebés” glóbulos rojos en formación.

En tu analítica, me puedes observar: si la tasa de saturación de la transferrina es demasiado baja (menos de 30 %), te falto yo, el hierro, (¡que valgo más que el oro!)

Por el contrario si me lees en más de 50%, te sobro y me vuelvo tóxico.

Y, por fín, la última pero no menos importante: Hablo de  La Ferritina o Hémosiderina.

La ferritina me almacena en varias partes: un poco en la médula osea, donde serviré para la fabricación de tus glóbulos rojos, en el bazo, órgano que se encarga del control de los glóbulos rojos, y otro poco en tus músculos.

Dirás: hace lo mismo que  los demás! No. Ella es la proteína almacén, las otras son transportistas. Como en Amazon: llamas, te envían (Myoglobina, transferrina) y miran en sus almacenes si hay lo que quieres (en este caso, yo). El almacén se llama Ferritina.

¿Comprendes lo que te quiero decir?

En todo tu cuerpo, pesaré 5 gramos en tu báscula. Y vas de lujo.

¿Cómo me consigues ?

Muy sencillo : comiendo !

Pero no cualquier cosa : soy presente en la carne (en una forma que asimilas directamente)

En las legumbres (allí me cuesta más ser disponible para ti, pues soy una forma de hierro distinta que requiere de varias operaciones para cambiar mi configuración).

Y en muchos alimentos, cada uno respondiendo a tu mejor manera de captarme.

Es importante que sepas que soy un elemento esencial para la vida. Dumque, como dicen los romanos, me vas a encontrar por todas partes, o casi (en el donut, no me busques, no me gusta). Estoy presente hasta en las estrellas, y en el corazón de los planetas. Para que veas…

Para terminar mi presentación, te diré donde me procesas y también como de manera natural me controlas.

Llego con tus alimentos y me descompones en tu duodeno, esta primera parte de tu intestino, justo después del estómago. Si comes bien y sano, y si no tienes problemas de disbiosis intestinal, retendrás 15 a 20 mg de mi. Pero en el duodeno, absorberás solo 1 a 2 mg.

Para evitar que desborde por todas partes, has creado una hormona que se llama Hepcidina. No es muy amiga mía, pues regula mi absorción pero tampoco es enemiga porque participa a la fabricación de la ferritina. Como ves, nada es blanco o negro. El gris existe!

Resumiendo: soy indispensable en tu vida. Me consumes con alimentos sanos. Ah, último detalle: me absorbes mejor si te ayudas con la vitamina C. ¿adivinas donde vas a encontrar esta amiga externa? (sí, en los vegetales).

Si estoy en exceso en tu cuerpo: mala idea, soy tóxico. Haz deporte y me regularás.

Si estas en carencia de mi, tu hierro (que valgo más que el oro): mala idea también. Rectifica tu alimentación e investiga el porqué no me guardas en tu cuerpo. La anemia es un término general que tiene varias causas.

Firmo y persisto, duro como el hierro:

Yo, tu hierro (¡que vale más que el oro!)