Hoy me decido a coger la palabra, yo, tu sistema digestivo. Después de una temporada de fuerte solicitación, es tiempo de que me escuches para enterarte de cómo tengo pensado seguir adelante y asegurar el servicio mínimo que tu vida me exige.

Soy uno, pero múltiple. Todo un equipo me compone .Sin mí y mis colaboradores, no vives, por mucha energía que tengas. Venga, sígueme, adéntrate en ti mismo.

ilustración de red interconactando personajes
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Hello, soy tu boca

¿Cómo me tienes? Sabes que los excesos de dulces y harinas, de alcohol me han acidificado. Me duelen tus encías, sangro cuando me cepillas, tus dientes me indican en directo las temperaturas externas. Necesito cuidado porque de mí depende toda la asimilación de los almidones de los que vas a extraer parte de tu energía. Si mis enzimas no trabajan en un medio más suave, se mueren. Y mando para mi colaborador, el estómago una buena parte de mi trabajo.

¡Ayúdame!

Enjuagame con agua salada, utiliza la planta ratania si tus encías sangran, usa una pasta de diente natural, con arcilla.

Soy yo, tu estómago.

Ilustración cómica de un estómago protestando

¿Para qué sirvo yo?

Yo soy el responsable número uno de la catabolización. Esto significa que recibo la mercancía y la trituro, la preparo con mis aliños especiales para que luego mis colegas vayan sacando de mi preparación los elementos que nutrirán mi huésped, es decir tú!. A pesar de una apariencia fuerte, soy muy delicado. Y tú, muchas veces, me ignoras, a menos que te dé avisos dolorosos.

Un estómago que recibe de todo

Estos tiempos atrás, he recibido mercancía de todo tipo. Todo a la vez. Me toca determinar con qué ingrediente mezclar una sin que se me pierda otra. He recibido mucho gas, con azúcar, esto me perturba mucho el Ph. Ya sabes, tengo un Ph muy peculiar, muy fino de 4,5 en ayunas y de menos de 2 cuando comes. Al verterme gas, este Ph se me sube a la cabeza, y no puedo ordenar mis elixires. ¿Consecuencia? Dejo pasar alimentos mal digeridos que no servirán para nada, o peor, que van a hacer daño a algunos de mi equipo.

Mi trabajo y mi tamaño

También me has sobrecargado de trabajo. No te das cuenta de mi tamaño real : apenas más grande que un puño y medio. Y cuando ves lo que me obligas a tragar, alucinas.

Yo, tu éstomago, sufro y te duelo para que te enteres. Puedes tomar plantas para ayudarme a digerir, pero consulta un nutricionista si no sabes como calmarme, porque cuando me entra el ardor, ya sabes, es hora de poner solución.

Ilustración enseñando el tamaño real del estómago

Déjame hablar ahora, yo, tu Hígado.

Antes, vosotros creíais que yo era el Alma. No lo soy. Pero soy la Placa Metabólica más importante de tu cuerpo. Elaboro los jugos de mi colaborador el estómago, trabajo mano a mano con tu Páncreas y con tu Vesícula Biliar. Fabrico la bilis, ese importante transportador tanto de nutrientes como de desechos. Produzco también tus nuevas proteínas, a partir de lo que me das. Con ellas, aseguro tu inmunidad, construyo y reconstruyo cada día tu cuerpo, tus músculos, tu cerebro se nutre de lo que le proporciono, controlo tu nivel de agua, sin ella, se te bloquearían varios movimientos metabólicos.

Pastel dulce con frutas

Este tiempo atrás, he sufrido mucho. Me pides a partir de calorías vacías que te proporcione equilibrio. ¿Sabes que me has sobrecargado de azúcares?, lo cual me obliga a dedicar más tiempo a eliminar que a fabricar.

Me notas mas o menos sutilmente: te has hinchado, tienes retención de líquido, me manifiesto en tu boca, estás cansado, tienes frío y no hay quien te mueva de tu sofá. Te duele la tripa, tus articulaciones son rígidas, tienes sed, tienes la cabeza como un tambor cuando te hablan de chocolate.

Estos síntomas son las señales que te mando para que me hagas más caso. No tomes pastillas así por así! Cuídame mejor: primero, deja el roscón y los bombones de chocolate. Cocíname verduras, me encantan. Si son un poco amargas, mejor todavía. Y sino, tómate una infusión a mi salud, con plantas como el cardo mariano, el diente de león…

Yo, tu Páncreas,

No te cuento casi nada, salvo cuando me enfado muy fuerte. Mis señales de malestar son discretas y pasan desapercibidas pero cualquier desarreglo afecta hasta a tu humor matutino. Solo me relacionas con la Diabetes pero soy capaz de mucho más. No me vas a creer si te digo que mi principal elixir, la insulina, afecta a tu salud hormonal, y quien dice hormonas piensa en sexualidad. Sí, sí, hasta allí llego. Mejor ser amigo mío.

Déjate de tonterías dulces. Estoy totalmente de acuerdo con mi colega Hígado. Me pides un trabajo extra a cada bocata de dulce que te tragas. Producir insulina no es un tema baladí, lo sabes? Al final, termino agotado! Menos dulce, más control de los hidratos de carbono y agua, esto sí que me va a ayudar. Si necesito más, te mando al nutricionista.

Y yo, tu Vesícula Biliar,

¿Qué te crees que hago todo el día?

Tengo forma de pera, soy de tamaño pequeño pero no por eso carezco de interés. Ya te lo ha dicho mi amigo Hígado, yo almaceno la bilis, la concentro incluso, recibo los excesos de colesterol y  con la bilis, me encargo de eliminarlo. Transporto tus Imunoglobulinas A que protejen el interior de tus intestinos.También me encargo de regular tu tránsito intestinal. Te ayudo a eliminar tóxicos y metales pesados. ¿Sigues pensado que soy una Doña Nadie?

A mi, me van bien las mentas (piperita, poleo), la ortiga es un lujo que comparto con mi contrincante el intestino. ¡No soy exigente con mi cuidado!

Yo, tus intestinos

Ilustración de los intestinos con lupa en las bacterias

Llegamos los últimos. Pero somos la sede de tu sistema inmunitario. Dentro de nosotros, se decide cuáles van a ser las partículas que identificarás como tuyas y las que no. Si somos fuerte, tu resplandeces de energía, tienes buen humor y vas por la vida seguro de ti mismo.

Pero si no nos respetas, te llevamos a la depresión, pues fabricamos tu serotonina casi solo. Podemos dejar pasar partículas que llegarán al corazón de tus células y dañarán tu ADN, abriendo camino a tus degeneraciones. Jeje, somos potentes. De hecho, nos llaman tu segundo cerebro, no es por nada.

Cucharas con hierbas y sales
Introducir hierbas y especies en la cocina cuida tu sistema digestivo

Dime, tú, mi Huésped, ¿Qué piensas hacer para echarme un cable, a mí, tu Sistema Digestivo?

Venga, te doy ideas. Apunta. Y actúa.

Bebe agua. Mucha. Mejor tibia que fría. Añade un par de veces al día hierbas amargas.

Respira profundamente. Tu respiración me ayudará a eliminar toxinas.

Muévete. Disfruta sin exceso de paseos por el aire libre, sacude tu pereza, tu eres Vida, eres Movimiento. El sofá es mortal para todo tu cuerpo.

Deja de pensar en comer. Vuelve a una alimentación básica, de pobre, tanto en cantidad como en ingredientes. Acuérdate que estás hecho para comer alimentos naturales.

Organízate: comer sano requiere organización sin obsesión.

¡Consulta mi nutricionista!

Pide consejo para recuperarme, sanarme.

Aquí está mi traductora, Catherine. Es nutricionista. Ella te ayudará.

No lo dudes, pues yo soy la Vida, soy Tu Vida.

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