Tus movimientos también son tus alimentos.
Si eres de los que cuidan su alimentación, que no se pierden las últimas noticias sobre nutrición, entonces si, te mueve la nutrición y te conmueve incluso!
Pero la nutrición por si sola se queda un poco coja, si no integramos otros conceptos como la nutrición del movimiento o la nutrición del alma. Pues tus movimientos también son tus alimentos, aunque sea un poco curioso como concepto.
Veamos como. Tu alimentación es tu fuente de energía, tus movimientos organizan tu energía. El movimiento es lo que hace que aprovechemos los nutrientes que proporcionamos a nuestro organismo. Así pues, cuando te mueves, agitas tus órganos, movilizas tus sistemas sanguíneos y linfáticos, aceleras todas las operaciones de tus células.
Ya te lo expliqué en otro post sobre tu detoxificación en siete pasos. Te dejo un enlace a una página de yoga donde puedes encontrar clases fáciles para moverte. Un viaje en el tiempo en busca del auténtico movimiento.
Seguro que has oído hablar de los cazadores-recolectores. Vamos a acercarnos un momento al clán «nosofa». Es un clan del paleolítico. Todavía son nómadas. Se mueven constantemente, se alimentan con lo que encuentran y lo que encuentran no se encuentra en una mesa con cubiertos: hay que cavar en el suelo, subirse a los arboles, tirarse al agua fría, correr.
En resumen, el desayuno, hay que currárselo. Las consecuencias de la dieta “corre-detrás-de-tu-plato”
No sufrían enfermedades degenerativas, no sufrían sobrepeso, la depresión no les perseguía. No tenían problemas de gestión de glucemia y no trabajaban, lo cual significa que el estrés que pudieran sufrir estaba completamente justificado y medido: les atacaba un tigre de repente o el pequeño se había caído en un barranco. Golpe de estrés, el evento pasa y la vida sigue.
Hoy la nutrición es una ciencia. En los últimos 50 años hemos avanzado mucho en la ciencia de la nutrición, sabemos cuanta vitamina C contiene una naranja y que cantidad debemos absorber al día. También hemos descubierto que la clave de la salud digestiva está en la variedad. Comer un kilo de naranjas nos cubrirá las necesidades en vitamina C pero no nos proporcionará los otros nutrientes que necesitamos. Eso ya queda claro y asumido. Una hora de bicicleta es como un kilo de brócoli.
A ver si aclaro el concepto: si haces una hora de ejercicio físico, todos los días, haces 420 minutos en una semana, de 10.000 minutos del total de tu actividad, (eso es apenas un 4 % de tu tiempo despierto). El otro 96%, se pasan sentados en el sofá o delante del ordenador, o con actividad repetitiva. Y además, entrenas solo una parte de tu cuerpo. Como si solo comes brócoli. Claro está, el brócoli es muy bueno. La bicicleta también. Pero puedes hacer más. Introducir la variedad. Aprovechar cada ocasión para moverte.
Haz de tus movimientos una fuente variada de alimentos.
Volver a los movimientos naturales, tal como a los alimentos naturales es clave en nuestra salud. Andar, agacharse, utilizar nuestros brazos para otra cosa que teclear en el ordenador, en sincronía con el resto del cuerpo activa la circulación, mejora los procesos digestivos e incluso la expresión genética. Los movimientos constantes son tu dieta variada
Nuestro cuerpo no necesita 7 horas de ejercicio por semana. Necesita 8 horas de movimientos al día.
Si copiáramos el modelo del cazador-recolector, nos moveríamos entonces 3.000 minutos a la semana, y todavía nos sobraría tiempo para holgazanear!
Ahora sabes que tus movimientos pueden ser tus mejores alimentos. Aprovecha cualquier oportunidad para moverte, utiliza tu conciencia para ello, lucha contra este sedentarismo que vivimos a diario.
Anda detrás de tu comida, deja el coche. Levántate y salta para alcanzar algo en el armario, agáchate para recoger algo del suelo. Y si no se te cae el paño al suelo, invéntate motivos para movilizar todo tu cuerpo.
Notarás sus efectos también en tu plato.
Por Catherine Liegolais, Nutricionista en Arenas de San Pedro, Ávila.



