Nutrirse y suplementarse son dos conceptos distintos pero las fronteras entre ellos no son muy definidas. Una persona que tiene una alimentación sana, constituida de muchos vegetales, de carnes y pescados de buena calidad, pocos granos, integrales y de calidad ecológica y grasas de buena procedencia no tiene por que tener déficits o. […]

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Pero una persona que cursa con cáncer o con cualquier patología degenerativa puede necesitar algún aporte suplementario de vitaminas, minerales, ácidos grasos u oligoelementos. Cuidado, no todo es válido.
Tenemos que ceñirnos al lema hipocrático: primero, no hacer daño.
En este artículo, iremos por partes: empezando por las plantas.

El uso de las plantas

De entrada, hay que saber que las plantas son poderosas: pueden potenciar o inhibir el efecto de un tratamiento. Por ejemplo, la llamada Uña de gato potencia las defensas actuando sobre un tipo de linfocitos. Su uso será condicionado por el objetivo terapéutico del tratamiento que sigue la persona.
El pomelo, considerado alimento, constituye otra amenaza, como el hipérico o la menta en algunos casos. Por otra parte, las plantas en bolsas pueden estar infectadas por hongos, las personas con defensas bajas son una diana de primera clase para los hongos. Auto tratarse con plantas no es inocente y se recomienda la colaboración con el oncólogo.

¿Y las vitaminas?

Se sabe que hay una carencia en vitaminas B entre la población. Las vitaminas B pertenecen al grupo dicho hidrosolubles, con lo que hay poco riesgo de sobredosificación. El cuerpo tiene herramientas para eliminar el exceso. Pero de nuevo, daña tanto el exceso como la insuficiencia.

Es cierto también que las carencias o deficits se notan: cansancio, problemas de piel, de ojos u otros síntomas externos que delatan el estado de una persona. Pero muchos de estos síntomas son señales de carencia o déficit de casi todas las vitaminas. No se suelen medir estas vitaminas en las analíticas corrientes, con lo que es difícil determinar si hay o no déficit o carencia. Es mejor pedir consejo a un profesional.

Las vitaminas A D E K

Estas cuatro vitaminas pertenecen al grupo de las vitaminas liposolubles. Se almacenan en el cuerpo, pues cumplen con funciones vitales, interactuando directamente con el genoma. Se miden en la sangre, como es el caso de la vitamina D, que se ha vuelto una medición rutinaria. No obstante, como dicho, se almacenan en el cuerpo:músculos, hígado, intestinos, donde se van a «activar», mecanismo bioquímico que las transforma para que puedan cumplir con su trabajo.

cápsula de aceite con vitamina D u omega tres

Que no sobre nada, que no falte nada

Como todo en nuestro organismo, las vitaminas, y sobre todo las liposolubes, no pueden ni sobrar ni faltar. Tomar las vitaminas ADEK «por si acaso» puede ser contraproducente, incluso peligroso. Pienso en la vitamina K, asociada al mecanismo de coagulación, cuyo exceso puede producir trombos.

cápsula de vitaminas frutas
No hay nada como lo que la naturaleza nos da

 

 

 

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